¿Si o No?

¿Sí o no?
El tema es polémico. Veamos, si algún día te da por ir a un curso o taller sobre tarot o si lees algún libro sobre el tema, o escuchas a los distintos maestros, profesoras, adivinas, clarividentes, brujos y demás mánticos, verás que todos coinciden en señalar que las preguntas que hacen algunos consultantes, no soy oportunas ya que como respuesta sólo cabe un sí o un no, por lo que conviene evitarlas o reformularlas.
Como veremos después, tal como afirman los especialistas, no es aconsejable ni apropiado que acudas a una consulta de tarot con una pregunta de sí o no. Es cierto que los lectores de tarot, cuando se nos plantea una cuestión de sí o no, intentamos adornar la pregunta para poder ofrecer una respuesta que ayude a la consultante todo lo posible. Has de tener en cuenta que los naipes del tarot son como una anciana consejera a la cual acudes para que te ayude a tomar tú misma la decisión. El sí o no final depende sólo de ti.
¿Me caso con Cristian?
¿He de operarme tal como dice el doctor?
¿Sigo con mi proyecto?
¿Compro este piso?
¿Voy de vacaciones a EUA?
¿He de confiar en mi amiga?
Estas preguntas son de respuesta sí o no, las cuales, como ya hemos indicado, no son aptas para una consulta de tarot, ya que pretenden descargar en los naipes lo que es privilegio tuyo.
¿Y por qué no son validas? Porqué el sí o no, a una cuestión cualquiera, sólo lo puedes de dar tú, como responsable directa y única de tu propia vida. El SI o NO te pertenece en exclusiva a ti misma y a nadie más. No hay delegación posible.
En el fondo cuando acudes a pedir consejo y lanzas una pregunta de sí o no, estas eludiendo tu responsabilidad, delegando en otro (familiar, amiga, naipes, astrología, oráculo…) el posible éxito o fracaso de la decisión. Y después poder decir: “Me aconsejaron mal” “No debería haber hecho caso” “Yo no tengo la culpa”
Permíteme comentar lo siguiente. Se da el caso que algún consultante (por suerte muy pocos), que se va molesto del despacho de tarot porque no ha conseguido un sí o un no. Sale del consultorio con una mochila repleta de clarividentes posibles resultados futuros sobre el tema que le preocupa y con sus correspondientes consejos para superar las hipotéticas dificultades que pudieran surgir. Pero falta algo; se va sin su sí o su no que tanto deseaba al acudir a la consulta. Pone cada compungida y de amarga decepción cuando observa que las cartas no van a decidir por ella y que va a tener que ser, ella misma, quien al fina y al cabo, deberá decidir sobre su asunto. Su comentario al dejar la consulta suele ser: Me-voy-igual-que-he-venido. La tarotista que lo acaba de atender, queda estupefacta, no puede creer lo que acaba de oír.
El tarot hace la misma función de la madre o el abuelo que nos aconseja y guía en aquello que el propio desconocimiento o ignorancia sobre un tema o problema, o debido al desasosiego o inquietud del momento no nos permite ver con la claridad necesaria como para tomar decisiones. Una vez te han ayudado a reflexionar, te han aconsejado, eres tu quien ha de decidir. Ni el tarot ni nadie pueden tomar la responsabilidad por ti. Sólo tú eres la responsable de tus asuntos.
Luego ¿Cómo puedo transformar una pregunta de sí o no en una valida para las cartas?
¿Me caso con Cristian?
¿Si me casara con Cristian, cómo ve el tarot nuestro matrimonio? ¿Qué podemos hacer para un mejor acoplamiento?
¿He de operarme tal como dice el doctor? (En principio los adivinos no deberíamos aceptar preguntas sobre salud), no obstante se podría hacer lo siguiente:
¿Si me operara cómo me vería afectada? ¿Y si no me opero que resultado obtendría?
¿Sigo con mi proyecto?
¿Cómo valora mi proyecto el tarot? ¿Cómo intuye el tarot el futuro de mi proyecto? ¿Qué me aconsejan los naipes para mejorarlo?
Con estos tres ejemplos vemos como el lector de cartas puede ayudar a la consultante a discernir si debe seguir con sus planes o no.